Hoy nuestros alumnos y alumnas que se preparan para recibir su Primera Comunión han vivido un momento lleno de significado: han recibido la oración del Padre Nuestro, un regalo sencillo en apariencia, pero inmenso en su profundidad.
Con ilusión en sus rostros y una especial sensibilidad en sus corazones, cada niño ha escuchado su nombre para acoger unas palabras que van mucho más allá de una simple oración memorizada. El Padre Nuestro es, para ellos, una puerta que se abre al diálogo con Dios, una forma de aprender a mirar hacia dentro y descubrir todo lo que son capaces de sentir y expresar.
Un regalo que no se guarda, sino que se vive; que no se aprende de memoria, sino con el corazón. Porque en cada oración comienzan a dar sus primeros pasos en un camino de confianza, gratitud y amor que les acompañará siempre. 






