Hoy, 3 de diciembre, celebramos el Día de las Personas con Discapacidad, una jornada para abrir el corazón, detenernos y mirar con ojos nuevos la riqueza que cada persona aporta a la vida.
𝐓𝐨𝐝𝐚 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚 𝐞𝐬 𝐮𝐧 𝐫𝐞𝐠𝐚𝐥𝐨: ú𝐧𝐢𝐜𝐚, 𝐯𝐚𝐥𝐢𝐨𝐬𝐚 𝐞 𝐢𝐫𝐫𝐞𝐩𝐞𝐭𝐢𝐛𝐥𝐞.
Cada capacidad, cada ritmo, cada gesto y cada esfuerzo nos recuerdan que estamos llamados a construir un espacio donde todos podamos convivir
, aprender
y crecer juntos
, desde el respeto y la dignidad de cada uno.
Hoy damos gracias por quienes nos enseñan, con su vida, que el amor auténtico no excluye, sino que abraza
; no mide, sino que acompaña 
; no exige, sino que comprende
.
𝗣𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗻 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝘀𝗼𝗻𝗿𝗶𝘀𝗮, 𝗲𝗻 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗽𝗲𝗾𝘂𝗲ñ𝗼 𝗹𝗼𝗴𝗿𝗼 𝘆 𝗲𝗻 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗺𝗶𝗿𝗮𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗶𝗮𝗻𝘇𝗮 𝗲𝗻𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮𝗺𝗼𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝘁𝗲𝗿𝗻𝘂𝗿𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼𝘀 𝗶𝗻𝘀𝗽𝗶𝗿𝗮 𝗮 𝘀𝗲𝗿 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿𝗲𝘀.













