Hoy nuestros calcetines son diferentes, pero lo importante no está en los pies… está en el corazón, en la forma de ser, en la forma de mirar el mundo.
Hay diferentes formas de aprender, de sentir, de reír, de soñar, de vivir… y todas ellas son igual de valiosas. La inclusión, no consiste en que todos seamos iguales, sino en aprender a respetar, a ayudar, a comprender y a querer a cada persona tal y como es.
Porque la verdadera riqueza de las personas está en aquello que nos hace diferentes.






