Cuando el reto es grande, nadie puede hacerlo solo. Hace falta hablar, esperar, ayudar y respetar.
Así, casi sin darse cuenta, se aprende. Se comparte el esfuerzo, se acepta la norma y se compite bien, con calma y compañerismo.
Como se ha hecho siempre: paso a paso, unos con otros. Porque educar también es eso: enseñar a estar juntos y avanzar.






