Hoy hemos visitado a la Virgen Inmaculada del Voto
como quien acude a una madre que siempre escucha.
Le hemos cantado
, rezado juntos y dejado un regalo muy especial: alimentos para ayudar a familias que atraviesan momentos difíciles.
Nuestros niños y niñas han enseñado algo inmenso: cuando compartimos, todo se ilumina un poquito más. No se necesita más… solo un corazón dispuesto a hacer el bien 






