Los colores suaves se convierten en palabras que no se oyen, pero que se sienten. En nuestras aulas, los niños y sus maestros han pintado con calma, han esperado su tiempo y han cuidado cada detalle
Cada trazo tranquilo, en cada rincón de la clase, recuerda que la paz se construye como nos enseñó Jesús, con sencillez, con ternura y con hechos pequeños que cambian todo.
























